sábado, 14 de enero de 2012

Espinas con rosas.


-¿No estás ya cansado de estar malquerido?-
.

Siempre tuve curiosidad por saber el motivo por el cual mi madre plantaba unas rosales tan grandes en el jardín de mi casa. Recuerdo que de pequeño cuando intentaba ver el cielo en la parte trasera de mi hogar, lo único que veía era una nube de rosas. Casi todas eran de color rosa, pero siempre había alguna rosa roja o blanca que se intentaba abrir paso entra las demás. Eran demasiado bellas y tristes a la vez. Su belleza era tan poco duradera como el paso de una estrella fugaz. Tan efímera como la felicidad.

Maldita la hora en la que mi madre se canso de aquel rosal gigante y decidió arrancarlo para dejar que la luz inundase el patio de casa.

Maldita.

lunes, 9 de enero de 2012

Escapar/Desaparecer




-Ahora me miro bien y me doy cuenta de que todo se me fue a la mierda-


Me encuentro en mi cama, pensando sin poder parar, y lo único que me viene a la mente es poner fin. Fin a algo que no se que es, pero si que sospecho su origen y sobre todo sus causas y efectos.

No me gustan las despedidas, y por ello tampoco me gusta la palabra que da nombre a dicha acción. No pienso despedirme de nada. Esto no es nada de eso, ni mucho menos.

Tengo motivos y personas por las que volver y mi objetivo no es desaparecer para siempre (cosa que veo casi imposible), si no hacerlo por una pequeña temporada. Quizás mi propósito dure dos días, una semana o un mes y medio, pero quiero ponerme a prueba.
He subido, he bajado y he descubierto experiencias y personas increíbles gracias a las redes sociales en las que me he movido y eso no lo cambia nadie, pero igual que me ha aportado cosas positivas, hay ciertos detalles que empañan todo esto cada vez mas. Y lo ultimo que quiero es llevarme un recuerdo amargo.

Es tiempo de cambiar, es tiempo de centrarse (o al menos de intentarlo) y es tiempo de dejar de perseguir humo que no me lleva a ninguna parte. Esto no es un 'Adiós', y tampoco se si es un 'Hasta pronto', tal vez solo se quede en un 'Nos vemos dentro de unos días'. De todas formas, todo aquel que me quiera buscarme, me va a encontrar (ya sea por móvil o por algún mensaje privado en Facebook).


Hace tiempo alguien me dijo que prefería echar de menos a las personas, a tener que echarlas de mas. Creo que eso es algo bonito.

Es indudable que yo os voy a llevar conmigo siempre, niños de Twitter y Facebook.

X

lunes, 12 de septiembre de 2011

El fin de la infancia.



- Las personas somos infinitas,inolvidables e irrepetibles.
Ya no hay dolor,solo queda un tiempo pasado mejor.Estoy aquí,siempre.-

 †


Hoy, de vuelta a casa, pase por debajo del balcón después de saber la noticia.

Es increíble como ese balcón ha ido reflejando cada etapa de la vida, de su vida. Aun recuerdo, aquellas tardes de verano o aquellos fines de semana cuando me sentaba con mis abuelos en ese balcón repleto de flores, de vida, de alegría, a esperar a que mi madre saliese de trabajar. O aquellas mañanas en las que el afan de mi abuelo era arreglar y regar con amor todas y cada una de las plantas que poblaban ese balcón tan acogedor.

Esta noche pase debajo de el, y me quede mirandolo. Apenas pude verlo, pues estaba oscuro, muerto, sin macetas y sin ni siquiera una silla olvidada. Se ha convertido en un lugar incomodo donde la luz apenas entra,  los toldos están bajados, como esa tienda que cierran por jubilación, y deja unos escaparates que evocan que todo tiempo pasado siempre fue mejor.

Ya no hay vida, ya no hay luz, la esperanza se ha acabado, al igual que las ganas de seguir luchando y viviendo.

-Míralo, se va apagando poco a poco-, decía mi madre esta mañana envuelta en un mar de lagrimas.

Abuelo, donde quedaron aquellos veranos. Donde..

15 de Agosto de 2011.

†

miércoles, 10 de agosto de 2011

Las cuatro esquinas de mi cama.


-Una luz que va apagándose sin mas, eso es lo que mas duele-

Mi cama cuenta con cuatro esquinas, como toda cama normal que se precie. Debería dormir y desconectarme cada vez que pongo mi cuerpo en ella, pero mi mente siente cierta debilidad por pasear por cada una de las esquinas de mi colchón. En ellas guardo mis miedos, mis preocupaciones, mis recuerdos y un sinfín de cosas que cada noche consiguen entorpecer mi sueño. 

La primera esquina guarda temas relacionados con mi futuro, mi incierto futuro. Tengo todo en mi mano para asegurarme meses y meses de prosperidad, pero parece que echar todo por la borda en el momento mas inoportuno es algo mas que una manía. Busco excusas, alargo horarios, intento sumar hojas al calendario, mientras las agujas del reloj no paran de girar, con mas fuerza y peligrosidad que nunca. Cruzo un pequeño callejón donde la sabana es guardada debajo del colchón, para llegar a la segunda esquina, mientras el dolor va aumentando.

En la segunda esquina el amor es el protagonista. Hay un gran baúl donde mi corazón reposa, envuelto en una manta de color azul y gris. Aun esta algo dolorido, pero poco a poco intenta recuperar vida, aunque le cueste demasiado y a veces desista. Cuando voy a cuidarlo, hablo con el de todos los momentos buenos que he pasado gracias a el, como el nieto que recuerda las visitas al parque que hacia con su abuelo, cuando este aun podía andar con toda facilidad y el nieto era un pequeño crío inocente de unos cinco años. No se si alegrarme por todo lo vivido, o si lamentarme por no haber disfrutado de aquellos momentos como es debido. Debo subir una gran cuesta, hasta encontrarme debajo de la almohada, y la verdad que la subida es costosa, quizás demasiado.

La tercera esquina, la mas dolorosa y la que mas evito frecuentar, es la ocupada por la muerte, el fin de las cosas, la nostalgia. La vida es fugaz y nos damos cuenta de ello en los últimos instantes de nuestra vida, cuando miramos atrás y vemos la de planes que teníamos y que jamas hicimos, la de viajes que ya no realizaremos, y la de abrazos y 'te quiero' que por vergüenza me he guardado. Los días pasan, las horas apenas son visibles en mi reloj de lo deprisa que van, y la muerte lleva debajo de su túnica un gran reloj de arena que todos nos empeñamos en parar, pero ya es imposible. Es ahora cuando me lamento, cuando quiero desaparecer, cuando las farolas que alumbran el callejero de mi cama se apagan. Es ahora cuando pongo la cabeza contra la almohada, lleno de rabia e impotencia. Es ahora cuando lloro, cuando una parte de mi va muriendo, es ahora cuando te necesito, cuando ya no estas.

La cuarta esquina guarda algunos momentos felices, algunas ilusiones y sueños, pero solo paso por allí los días que suelo ser optimista. Hace tiempo que no voy y ni siquiera se el estado en el que se encontrara. Es una calle descuidada, como aquellos edificios antiguos que han quedado en ruinas, y que en sus mejores tiempos fueron las mejores casas de la ciudad, donde vivía la gente adinerada, y en ella se daban grandes y lujosos banquetes, y ahora son solo paredes rotas, polvo y escombros. Desde la tercera esquina puedo ver que la mayor parte esta destruida.

Me encuentro ahora mismo sentando en el centro de mi cama, y las cuatro esquinas me miran con deseo, pidiéndome a gritos una visita por sus calles mal iluminadas, pero hoy estoy cansado, las piernas me duelen y los ojos cada vez pesan mas.

Hoy mi cabeza paseo demasiado.


-La cama es, además, uno de los lugares más comunes donde las personas mueren.(...)-

domingo, 17 de julio de 2011

Idiota.


-Oye, ¿y ese 'My love is gone' por quien va?-

-Sigo sin entender por qué cojo cariño tan rápido a las personas, al fin y al cabo, más de la mitad de ellas optan por marcharse inesperadamente y dejarte atrás, a ti y a tu vida descolocada-  
Eso es lo que salio de su boca. 

Jamas el tragarme un 'Te quiero', un 'Yo sigo aun aquí, esperándote', me ha dolido tanto, hasta el punto de rajarme una a una las cuerdas vocales.

Me cuesta algo mas que la vida mantener la distancia adecuada contigo, fingir una vida que a fin de cuentas va bien, o decirte que aquel final me hizo volverme positivo y ahora vivo algo mejor.
Por suerte, eres lo bastante inteligente al ignorar los dobles sentidos que mis frases esconden.

Yo sigo viviendo en aquella burbuja, ahora ya no brilla y no vuela hacia ningún lado, ni si quiera tiene destellos de colores atractivos. Esta algo desinflada y solo espero que venga alguien que la explote sin piedad y que el viento que corre fuera me haga despertar.

El día que eso ocurra,..

viernes, 3 de junio de 2011

Platónica batalla de cabeza y corazón.



Observo, miro, pienso, vuelvo a mirar, recapacito, y al final de todo esto solo llego a tener una cosa clara; 
yo no he nacido para esto.
.

Llevo semanas (aunque yo diría que ya son meses) viviendo en una constante contradicción,  intentando no ser hipócrita conmigo mismo, intentando analizar todo y ser lo mas realista posible, pero hay momentos en los que el corazón grita tan fuerte que es imposible no escucharlo. Pide a gritos que haga lo que menos me conviene.

Pide vivir, pide respirar, pide volver a sentirse como se sentía antes, pero sintiéndolo mucho, le di unas libertades que jamas debí darle y al final acabo dañándose. Aun ni esta curado, pero el se cree valiente como para volver a salir ahí afuera. Esta vez no lo hará.

Soy alguien totalmente contrario a las derrotas, y creo que ya he tenido suficientes como para seguir intentándolo y ver como el resultado siempre es el mismo; miles y miles de ilusiones que acaban deteriorándose en un cubo de basura, donde los pañuelos que acumulan alguna que otra lagrima hacen de bolsa para reunirlas.

Él necesita tantísimo cariño, que mataría por entregarse ante cualquier muestra mínima de afecto que ve, pero no, debo tener cabeza y mirar las cosas con un poco de madurez. He tenido que aprender a mirar las cosas desde otro punto de vista al habitual, a tener que perderme cosas que quizás sean las que llevo buscando siempre, pero que por miedo al camino que tengo que recorrer para conseguirlas, renuncio a ellas sin piedad alguna, sin ni siquiera hacer un balance de las cosas buenas y malas que eso me proporcionaría.

Amar es sufrir, y yo soy bastante frágil como para vivir enamorado o vivir en pareja. He tomado la decisión de enamorarme, pero solo platónicamente. Vivir de ilusiones o caprichos que jamas intentas llevar a mas por la nula confianza que tienes en ellos, y que con el tiempo acaban siendo humo pasajero que pasaron por tu vida sin pena ni gloria. Quizás tenga delante de mi a mi media naranja pero sinceramente, y aunque mi corazón pide a gritos que siga esperándola, yo ya he optado por cerrarme.

Son decisiones difíciles, de esas que te cuesta la vida tomar y asumir que son las correctas, sin pensar que al mismo tiempo tu corazón se va rajando poco a poco al tomarlas. Ahora da igual, he decidido mirar la vida, mirar como cuando vuelvo a casa me suelo encontrar a alguna pareja despidiéndose entre algún que otro beso, o como mis amigos van encontrando con quien pasar sus días. Eso es algo que me gusta y a la vez me duele, me duele no poder estar igual que ellos, pero siendo sinceros, el chico que presume de ser todo un romántico y que defiende el amor a capa y espada, no ha nacido para vivir y compartir tal sentimiento con otra persona.

La vida es así de irónica.

PD: Ser alguien inclaudicable era algo que no entraba en mis planes de futuro.

jueves, 5 de mayo de 2011

La orilla esta llena de cobardes.



-La crueldad es la fuerza de los cobardes- Proverbio Árabe 
  . 


Aquí sigo, donde siempre estuve y donde siempre estaré; delante de una inmensidad que me intimida cada día invitándome a tirar la toalla y así dejarme devorar por ella.

Las cosas han cambiado y han tomado el rumbo mas inesperado de todos, pero es el rumbo mas acertado y el mas coherente. Al fin y al cabo, los cuentos son solo cuentos, y yo no nací para ser el protagonista de uno de ellos, ni tampoco para serlo de una gran historia digna de ser llevada al cine.

La vida es irónica, y a la vez te da los golpes necesarios para que tu mismo aprendas y te prepares para las cosas que pueden suceder en un futuro. Podría tirarme días y días perdiendo el tiempo mientras me lamento por las cosas que he hecho mal y he dejado por el camino, pero he desperdiciado ya tantas horas haciéndolo, que es algo que no merece ni un segundo mas de tiempo.

La vida, mi vida, sigue. El sol sigue saliendo, y mi rutina sigue siendo la misma. Esa inmensidad a la que me enfrento cada día esta llena de oportunidades, de personas que pasaran por mi vida sin pena ni gloria y de otras que serán mucho mas que importantes. Esta llena de vida, de esperanzas e ilusiones, y de mil pequeñas cosas mas que hacen que cada día me lance de cabeza a ella dejando mi asiento en la orilla vacío, ese asiento en el que solía pasar horas y horas cuando lo mas interesante era ver como las demás personas se tiraban a la mar y yo seguía aun con una extraña fobia al agua, viendo como todo una vida se vertía y esfumaba entre las olas que mojaban mis pies. 

Si algo he podido ver desde la orilla, es que nos pasamos la vida esperando a que pase algo, y lo único que pasa es la vida, como suele decir la famosa cita.