lunes, 4 de abril de 2011

El adverbio asesino (o como vivir en continuas contradiciones)


Admitir y asimilar las cosas, eso era lo único que necesitaba.

El peso de tantos y tantos desencuentros me han obligo ha tener que abrir los ojos. Mas vale tarde que nunca, suelen decir. Sigo aun aquí, pero no con los mismos intereses que tenia al principio. He aprendido a ser independiente, a buscar alternativas, a buscar remedios para autoprotegerme, e incluso he buscado sustitutos en alguna situación desesperada, aunque este ultimo recurso lo único que solía hacer era empeorar mas aun mi situación.

He querido construir unas cadenas enormes e irrompibles para amarrar a mi tobillo una vida, una libertad, una persona, y por mas que lo intento, yo tengo cada vez tengo mas claro que es algo que no esta al alcance de mi mano. Y eso duele.

Subo, bajo, me escondo y vuelvo a aparecer, al rato desconecto pero me es imposible, después vuelvo a tranquilizarme. A los 10 minutos la ruleta vuelve a dar vueltas, y de nuevo a empezar la rutina diaria. Rutina que al fin y al cabo ha sido la que me ha hecho relajarme, y a fin de cuentas, hacer mas llevadera la espera. Siempre saco la parte positiva de todo, hasta de los momentos en los cuales hemos deseado matarnos el uno al otro.

Vale, para Gonzalo, para.

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Creo que estoy diciendo cosas que mi cabeza me obliga a pensar, inconscientemente.

No se, no lo se porque hago cosas para intentar convencerme de una idea que detesto, esa idea de prepararme para olvidarte, esa idea de tener que aprender a vivir en un eterno 'Quizás', cuando tarde o temprano mi corazón acaba dándome dos bofetadas al venir a reclamarme la atención que el se merece. Me dice que lo escuche, y que no haga tonterías, pues siempre acabo guiándome por lo que el dice.

El ahora mismo me dice que pare de escribir, y duerma. Todo esta bien, tu estas ahí, al igual que yo estoy aquí, después de (casi) 5 meses.

¿Que importan las cosas malas, si ya hemos sobrevivido a cosas que jamas pensé que pasaría a tu lado?.

Es una estupidez, pero de solo pensar todo lo que hemos vivido (tampoco han sido muchas cosas, pero si que han sido muy intensas) consigo emocionarme, consigo sonreír, y consigo sentirme afortunado por todo esto.


Como ves, a fin de cuentas, ni los adverbios consiguen callar a un corazón tan rebelde como el mio, y creo que eso es bueno en casos como este, pequeño gran patuco.

3 comentarios:

Mimi Filova dijo...

muy bueno el articulo y el blog también.

http://all-about-mimi.blogspot.com/

Mi vida en rojo dijo...

¡Cuánto tiempo llevaba sin pasarme por aquí! Me ha gustado como siempre...

Hoy he escrito sobre Zahara...sé que te gusta, si quieres echarle un vistazo...!

Besos rojos ;-)

C.Y. dijo...

i like it! follow you REDPASSION